Entre los bosques del Beni se esconde una rareza excepcional de la fauna boliviana: dos pequeños monos que no existen en ningún otro país. El lucachi rojizo y el lucachi cenizo son los únicos primates exclusivos de Bolivia y hoy sobreviven en bosques cada vez más fragmentados, bajo una creciente amenaza de desaparecer.
La historia de estos singulares habitantes del Beni vuelve a cobrar protagonismo a través de Wildlife Conservation Society (WCS), una organización internacional dedicada a la conservación de la vida silvestre y los ecosistemas, que mediante WCS Bolivia, su sede en el país, comenzó a difundir una serie de contenidos sobre ambas especies y despertó la alerta.
“Bolivia alberga 23 especies de primates, solo dos de ellas son endémicas, es decir que no viven en ninguna otra parte del mundo. Localmente se las conoce como lucachi rojizo (Plecturocebus olallae) y lucachi cenizo (Plecturocebus modestus). Viven únicamente en el departamento del Beni y están en grave peligro de extinción”, publicó WCS Bolivia en sus redes sociales.


Aunque ambos comparten ese territorio, cada uno tiene características que lo distinguen. El Plecturocebus olallae luce un pelaje largo de tonos rojizos, con pelos blancos alrededor del rostro y las orejas; el Plecturocebus modestus combina tonalidades marrones y grises y también presenta zonas claras en la cara. Los dos pesan alrededor de un kilo y forman grupos familiares de hasta cinco integrantes.
Su tamaño contrasta con el espacio reducido que ocupa el rojizo. Su distribución conocida alcanza apenas 383,4 kilómetros cuadrados, principalmente en los municipios de Reyes y Santa Rosa del Yacuma y una pequeña parte de San Borja. El cenizo, en cambio, alcanza 9.073,9 kilómetros cuadrados en el occidente del Beni.
Esa diferencia territorial también se refleja en las estimaciones poblacionales. Se calcula que existen unos 2.855 lucachis rojizos y 20.072 cenizos. El primero figura como en peligro crítico en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia 2026, mientras el segundo aparece como en peligro.

La situación no se explica solo por el número de ejemplares. La fragmentación de los bosques, la ganadería extensiva, las quemas anuales y los incendios descontrolados reducen los espacios donde encuentran alimento, refugio y sitios para desplazarse. La expansión agrícola y los posibles nuevos asentamientos asociados al mejoramiento del corredor del norte también figuran entre los riesgos.
En el caso del cenizo existe además una amenaza menos visible. Estudios genéticos detectaron niveles considerables de endogamia relacionados con el aislamiento de sus grupos debido a la fragmentación del bosque, una condición que limita el intercambio genético entre poblaciones separadas.
Y aunque hoy son conocidos por sus nombres y por su condición de especies exclusivas de Bolivia, durante décadas fueron casi unos desconocidos. Los primeros ejemplares fueron registrados en 1938 por los hermanos Olalla y después pasaron más de 60 años sin información sobre sus poblaciones silvestres.
El reencuentro ocurrió en 2002, cuando una expedición de WCS volvió a localizarlos en los bosques del oeste del Beni. Desde entonces, las investigaciones permitieron descubrir detalles de su vida.

Los grupos de lucachi rojizo utilizan alrededor de 7,2 hectáreas y se alimentan principalmente de frutos y hojas. Los cenizos ocupan unas 9,7 hectáreas y consumen frutos, flores e invertebrados. Ambos viven en grupos pequeños, mantienen territorios y utilizan vocalizaciones para marcar su presencia.
Tres días antes de revelar que son los únicos primates endémicos de Bolivia, WCS Bolivia había anunciado que dedicaría las próximas semanas a contar más sobre ellos.
“Durante estas próximas semanas, descubriremos a dos especies mágicas y amenazadas de Bolivia: los lucachis endémicos del Beni. Aprenderemos sobre su hábitat, dieta, costumbres y la importancia de su protección y conservación”, señaló la organización en sus redes sociales.

La relación con las comunidades del Beni también forma parte de esta historia. Los nombres “lucachi rojizo” y “lucachi cenizo” fueron propuestos por estudiantes de Santa Rosa y Reyes y con el tiempo se incorporaron a la identidad local.
Sus figuras aparecen en escudos municipales, logotipos de áreas protegidas y materiales de educación ambiental.
Dos áreas municipales protegidas tienen especial importancia para ambos: Rhukanrhuka, en Reyes, y Pampas del Yacuma, en Santa Rosa del Yacuma. Estas áreas abarcan más del 90% del territorio conocido del rojizo y cerca del 85% del rango del cenizo.
Es así que, durante los próximos días, se espera un anuncio que seguirá mostrando detalles de estos dos pequeños habitantes del departamento amazónico, cuya existencia es exclusiva de Bolivia y cuya supervivencia depende de que sus cada vez más reducidos bosques permanezcan en pie.
ABI


