Por: El Librepensante
Tenemos un gobierno de empresarios, después de 19 años alejados del poder. Pelearon por volver y no lo lograron, se resignaron un tiempo y volvieron al ruedo, esta vez respaldados consciente o inconscientemente por gente que se decía de izquierda. Rodrigo Paz encarna este remozado poder, aunque con la vieja receta de la economía de mercado y la libre empresa.
Lo social es un factor marginal, aunque intenten mostrar lo contrario. El miércoles 17 de diciembre lanzaron el decreto 5503, que tiene como corazón el retiro de la subvención a los hidrocarburos, lo que provocó en sus primeros días incremento de precios de la canasta familiar y de los pasajes, es decir, el inicio de una escalada de suba de precios, incertidumbre y caos en los mercados.
Son los carburantes los que mueven la economía y las variaciones en sus precios tienen un efecto multiplicador que cae con mayor peso sobre los más necesitados. La gasolina subió un 86%, de Bs 3,74 a Bs 6,96, y el diésel un 163%, de Bs 3,72 a Bs 9,80, por citar un ejemplo, después de más de 20 años de subvención y congelamiento de precios.
Los empresarios no reclamaron y se deshicieron en elogios por la “valentía” de Paz, como hizo el Gobierno de Estados Unidos y organismos internacionales. Situación diferente se vio en las calles con protestas y anuncios de medidas de presión, como un paro indefinido del transporte público desde este lunes y protestas de maestros, vecinos y de otros sectores.
“Sinceramiento de la economía”, es una de las frases esgrimidas en defensa de la medida o mejor definida como “gasolinazo”. Fue una medida de shock, ante un problema que se arrastraba en el gobierno de Luis Arce, aunque no solo de responsabilidad de Arce, sino de la clase política tradicional, entre ellos los que ahora gobiernan, y de su mentor político, Evo Morales, con la falta de carburantes y de divisas.
Algunos analistas dicen que pudo haber alternativas, como quitar el subsidio de forma focalizada, como a vehículos de alta gama, pero optaron por el todo o nada, sin importar el costo social. Es un gobierno de empresarios, porque de inicio ya levantaron las restricciones a las exportaciones (antes se regulaba a condición de abastecimiento interno), ahora rige la ley del mercado (la oferta y demanda), se eliminó el impuesto a las fortunas, se abrió la libre importación de combustible, empezaron a devolver a los empresarios lo que se les arrebató desde 2006.
Ya hablan de ajustes a las normas laborales para ayudar a los empresarios y de achicar al Estado y volverlo un simple administrador. Estados Unidos volvió a cobrar relevancia en Bolivia y se ve ya su influencia en las decisiones del Gobierno, como la de organismos internacionales.
Mientras en lo social se hace poco, aunque se pretende mostrar mucho, después del gasolinazo. Se anunció un incremento del salario mínimo de Bs 2.750 a Bs 3.300 (lo que elevó a Bs 33.000 el salario vitalicio de expresidentes), cuando ese salario no es ni referencial en una economía de libre mercado; se incrementó de Bs 300 a Bs 500 la Renta Dignidad de las personas mayores de 65 años, un pequeño porcentaje de la población, y se creó un bono de Bs 200 a pagarse cada cuatro meses (sí, cada cuatro meses) a padres desempleados, cuando el kilo de carne ronda los Bs 100.
No parece algo racional o mínimamente compensatorio al efecto del gasolinazo, pero se esfuerzan por mostrar que son magnánimos y que, casi, hay que agradecerles por ese desprendimiento con los que menos tienen.
Es un gobierno de empresarios, ellos están en el poder y desde su comodidad poco les importa la situación del resto. Esto recién empieza y es una muestra de lo que se viene, mayor pobreza y desempleo, como Bolivia ya lo vivió con el decreto 21060, otra medida de shock que frenó la hiperinflación a un costo social altísimo e hizo más rico a los ricos y más pobre a los pobres.

