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Algunas fotografías adquieren valor con el paso del tiempo. No solo retratan un momento; terminan convirtiéndose en testigos de la historia. Una foto que reunió hace 36 años a dos presidentes sudamericanos vuelve hoy a cobrar significado histórico. Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori protagonizaron una etapa de acercamiento entre Bolivia y Perú; ahora sus hijos, Rodrigo Paz y Keiko Fujimori, ambos elegidos por la voluntad popular, asumen la responsabilidad de escribir un nuevo capítulo en la relación bilateral desde la Presidencia de sus respectivos países.
Era el 28 de julio de 1990, Alberto Fujimori juró como presidente del Perú. Entre los mandatarios invitados estaba el entonces presidente de Bolivia, Jaime Paz Zamora. Una fotografía de aquella jornada muestra a ambos líderes junto a la familia Fujimori. Jaime Paz posa su mano sobre el hombro de una adolescente de 15 años: Keiko Fujimori. Nadie podía anticipar que, 36 años después, esa joven asumiría la Presidencia del Perú y recibiría, ya como jefa de Estado, al hijo del mandatario boliviano que acompañó a su padre en aquella ceremonia.

La historia volvió a cruzar los caminos de ambas familias en 2026. Rodrigo Paz asistió a la investidura de Keiko Fujimori en representación de Bolivia y, antes del acto de posesión, ambos sostuvieron una reunión en el Palacio de Torre Tagle, sede de la Cancillería peruana.
El encuentro evocó inevitablemente el periodo comprendido entre 1990 y 1993, cuando Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori gobernaron simultáneamente Bolivia y Perú. Fruto de esa relación nació, en enero de 1992, el Convenio de Amistad, Cooperación e Integración «Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz», conocido como los Convenios de Ilo, que otorgaron a Bolivia una zona franca industrial, facilidades portuarias y una franja costera por 99 años, considerada hasta hoy uno de los acuerdos bilaterales más importantes entre ambos países.


Más de tres décadas después, ese legado vuelve a orientar la agenda bilateral. Rodrigo Paz y Keiko Fujimori coincidieron en relanzar la integración con proyectos destinados a fortalecer el comercio, la infraestructura y la conectividad regional.
Entre las prioridades definidas destacan el fortalecimiento del puerto de Ilo como una salida estratégica de Bolivia al océano Pacífico; la consolidación del corredor ferroviario Guaqui–Puno para facilitar el intercambio comercial; y el impulso a la carretera Cobija–Extrema, concebida para integrar el norte amazónico boliviano con los puertos peruanos de Chancay y convertir ese eje en parte de un corredor interoceánico.
Los mandatarios también resaltaron el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Perú y coincidieron en que ambos países tienen un amplio potencial para ampliar la cooperación en materia comercial, energética, turística y de integración física.

«Ilo hoy es un potencial real para desarrollar», afirmó el presidente Rodrigo Paz, quien planteó aprovechar las nuevas tecnologías y la infraestructura portuaria para convertir ese puerto en una alternativa efectiva para el comercio exterior boliviano, especialmente para el occidente del país.
Treinta y seis años separan las dos fotografías. En una aparecen Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori iniciando una etapa de acercamiento entre Bolivia y Perú. En la otra, Rodrigo Paz y Keiko Fujimori comienzan un nuevo ciclo político con el desafío de transformar el legado de sus padres en obras de integración, corredores comerciales y una relación bilateral fortalecida para las próximas décadas.

